Eros y Thanatos según Chris Hedges

o-chris-hedges-facebook
Chris Hedges es un periodista norteamericano que ha ganado cierto prestigio por sus coberturas de la guerra civil salvadoreña, la guerra del Golfo y el conflicto de los Balcanes. Sin embargo también ha ganado mala fama dentro de su país natal por sus críticas al imperialismo estadounidense y por su activismo contra los abusos del gobierno. Está, junto con Noam Chomsky, entre los intelectuales socialistas más reconocidos de los Estados Unidos. La primera vez que oí el nombre de Hedges fue durante una lección de historia en canal Crash CourseJohn Green, haciendo gala de sus cambios de humor que van de la comedia ligera al drama de la condición humana, citaba muy brevemente un título poderoso a la vez que  incómodo de pronunciar del tirón, War Is a Force That Gives Us Meaning.

166798Este ensayo de Chris Hedges, publicado en 2002, fue el resultado inmediato de la depresión y el desconcierto que siguió a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Hedges vio desconcertado cómo la población seguía al presidente que arengaba a las masas para marchar hacia la guerra, tras quedar patente que un siglo de conflictos internacionales empezaba a cobrarse las vidas de sus conciudadanos. Otra vez el patriotismo banal y la mitificación de las fuerzas armadas estaban cegando por completo a una nación que no protestaba ante las carnicerías que se cometían en su nombre. Nos dice Hedges que el conflicto armado, como fenómeno colectivo, llena nuestro vacío espiritual y da sentido, un propósito, a nuestras vidas. En tiempos de guerra el sentimiento inicial de sacrificio y de entrega total se confunde con ese que provoca el amor, precisamente la emoción que se destruye en la guerra. El ser humano busca la felicidad aportando sentido, una misión, a su existencia, pero puede ser que se desviva por este propósito y pierda de vista la meta de la felicidad. La guerra ―el subidón de la adrenalina y la erótica del poder― crea una creciente dependencia que lleva por el camino de la autodestrucción. El guerrero que vuelve al hogar se encuentra con que la sobriedad de la paz, que ahora se antoja extraña e impalpable, no lo insensibiliza de los recuerdos de las atrocidades. Herida para siempre su conciencia, quien se vanagloriaba de ser buen camarada y patriota se convierte en un muerto en vida.

Estas son, más o menos, las conclusiones a las que llega Hedges, pastor presbiteriano además de reportero, en War Is a Force That Gives Us Meaning. Quizás por el carácter del artículo del miércoles, me ha dado por rescatar de la pila de libros el  War Is… para predicar su mensaje. Esta joya de 211 páginas es  la desesperada llamada a la cordura de una persona cuyo trabajo como corresponsal le ha hecho testigo del corazón de las tinieblas. Recuerdo que durante los primeros años de carrera hubo un momento en el que yo decía estar interesado en ser reportero de guerra, porque siempre tiene que haber alguien que pringue y tome nota de la matanza. La ingenuidad se cura en cuanto descubres los casos de TEPT, la ciencia de las mutilaciones, la guerra psicológica de las violaciones y la cantidad periodistas muertos. Lo fácil es meterse a corresponsal de guerra, salir entero ya es otro cuento.

Para ilustrar su filosofía Hedges echa mano de anécdotas que ahora son párrafos que llenan los libros de historia. Como ejemplo tenemos una historia curiosa que quizás ocurriese poco antes de la guerra de Yugoslavia: Tras un concierto policías croatas de paisano hincharon a hostias a los integrantes de la banda Zabranjeno Pušenje de Sarajevo (una de las primeras formaciones de la No Smoking Orchestra). Los agentes se sintieron ofendidos por las letras de una canción en la que aparecía la palabra serbia delija, lo que vendría a significar “un tío dabuti”. Antes de estallar la lucha armada, las autoridades y políticos de  las diferentes etnias repartidas por Yugoslavia comenzaron una campaña nacionalista para alterar el dialecto de cada región de manera que cada cual adquiriese más distintivos lingüísticos. De esta manera el serbio, el croata y el bosnio ―lenguas muy semejantes si no iguales― comenzaban a presentabar cada uno palabras y pronunciaciones exclusivas. Estas particularidades idiomáticas identitarias, que delatan el origen social del hablante, se conocen como shibboleths, y son uno de los factores que facilitan el proceso de la limpieza étnica. Vemos cómo se propagaban los mitos que justifican el nacionalismo convertido en cultura del narcisismo. El mensaje de las élites balcánicas dejaba claro el objetivo: la deshumanización mutua.

-
Un niño juega sobre un tanque en el barrio de Grbavica de Sarajevo, 22 de abril de 1996. Odd Andersen/AFP/Getty Images

El discurso oficial beligerante, que se torna de carácter fundamentalista, justifica la causa del conflicto atribuyéndole el misterio de lo divino, de modo que no acepta duda o crítica; todo agente subversivo será marginado y convertido en un paria. La prensa asumió el papel de agente de propaganda durante la guerra del Golfo, reforzando el mito de que los soldados norteamericanos luchaban por la liberación de Kuwait. El ejército norteamericano, por su parte, actuaba como filtro de la información que llegaría a los hogares de Occidente a través de los medios afines. Hedges apunta que la intervención de los EEUU no habría tenido ningún apoyo popular si desde un principio se hubiese admitido que la razón era simple y llanamente la garantía de una fuente barata de petróleo. Así, la Operación Escudo del Desierto y la sucesiva Tormenta del Desierto aparecían en las pantallas de nuestros televisores como el espectáculo de las proezas militares contra el Maligno, Saddam Hussein. Se mostraban las víctimas de la anexión de Kuwait, mártires y excusas para desencadenar más violencia, mientras se ocultaban «las familias y soldados iraquíes que las enormes bombas de fragmentación de hierro volaban en pedazos». Los únicos que no se tragaban la realidad adulterada eran los combatientes en el campo de batalla; un teniente del Cuerpo de Marines advertía a Hedges: «Recuerde que ninguno de estos muchachos está luchando por su hogar, por la bandera o por toda esa basura que los políticos le cuentan al público. Están luchando por sus camaradas y solo por sus camaradas».

bush_troops
El presidente George H. W. Bush saluda a las tropas de los EEUU en Arabia Saudí con motivo del Día de Acción de Gracias, 22 de noviembre de 1990.

Si os interesa esta lectura, existe una edición en español publicada por la editorial Síntesis con el título La guerra es la fuerza que nos da sentido.En caso de que queráis seguir a Chris Hedges a través de internet (y de que vuestro nivel de inglés sea medio-alto), podéis subscribiros a su programa de entrevistas Days of Revolt, emitido por TeleSUR, y también podéis leer su columna semanal en Truthdig.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s