Radix malorum est cupiditas

canis
Hace unos meses tuve la oportunidad de vivir una temporada en Madrid. La razón del viaje a la capital no fue otra que la búsqueda de un trabajo que me permitiese ahorrar lo suficiente para acabar mis estudios. Pensaba que allá la oferta de empleo sería mayor y que podría sacarme algunas perras de algún curro poco degradante. Tan pronto anidé en el sofá cama de una amiga, me sumergí en las páginas de anuncios y comencé a enviar CVs a todas las empresas que se ajustasen a mi perfil: bachiller y estudiante universitario sin título pero con experiencia remunerada en emisora de radio y en huertos orgánicos. Pobre iluso, reímos a coro.

La primera llamada llegó de Cristina, representando a BySunrise. Quedamos en hacer una entrevista pocos días después en las oficinas de la calle Cronos, dentro del distrito de Ciudad Lineal, según ella. Una consulta posterior reveló que la oficina en realidad está situada en San Blas-Canillejas. En vista del equívoco y de la ausencia de la identidad del empleador en el texto del anuncio, decidí presentarme en el lugar un día antes de la cita para reconocer el terreno y de paso amortizar el Abono Joven del metro: Lucero, Alto de Extremadura, Puerta del Ángel, Príncipe Pío, Ópera, Callao, Gran Vía, Chueca, Alonso Martínez, Rubén Darío, Núñez de Balboa, Diego de León, Ventas, El Carmen, Quintana, Ciudad Lineal, Suanzes. Efectivamente las oficinas estaban en Cronos número 10, 2ª planta, en el interior de un edificio que poco destacaba por su fachada cenicienta y el bar irlandés a pie de calle, único símbolo de ocio en un polígono industrial gris y hostil con el viandante. Suanzes, Ciudad Lineal, Quintana… Resueltas mis dudas volví puntual al día siguiente (Lucero, Alto de Extremadura, Puerta del Ángel…) y descubrí la trama, porque no puedo darle otro nombre. ¿Dónde te metes, alma de cántaro?

Me convertiría en comercial colaborador de BySunrise Sales Force S.L. Concretamente mi labor consistiría en captar y fidelizar clientes para Gas Natural Fenosa, previo período de prueba no remunerado. Realizaría ventas a puerta fría, o sea, me presentaría en hogares y en pequeños negocios y, con nula formación sobre ventas y marketing, compararía el servicio eléctrico actual del inquilino/residente/empresario/cliente con ofertas de la compañía eléctrica que yo representase. Cada día viajaría a una localidad diferente de la Comunidad de Madrid con una pareja asignada; si ninguno de los dos poseía coche, tomaríamos el transporte público, para aprovechar mi abono. Mi horario laboral sería «flexible», con 8 horas diarias de lunes a viernes. Sobre ser «colaborador»: debería darme de alta como autónomo y recibiría un porcentaje de las ganancias de BySunrise que variaría en función del número de clientes que canalizase hacia los servicios de Fenosa.

La sonrisa desapareció de la cara de Cristina cuando me explicó rápidamente los pormenores del no contrato. Más que una entrevista me habían hecho una propuesta bastante extraña. ¿Qué cojones hago yo haciéndome autónomo para predicar la cobertura eléctrica de una multinacional que ni siquiera me tiene en plantilla?

Ese mismo día aparece en mi bandeja de entrada un mensaje de Progedsa, otra subcontratada. Google me previene de esta nueva oferta: enfrentamientos con la CNT, reclutamientos turbios, prácticas cuestionables y comportamiento sectario. Sin ir más lejos, hace unos años Antena 3 y el difunto canal Veo realizaron reportajes sobre empresas semejantes, si no la misma, y es que descubro que esto viene sucediendo como mínimo desde 2005. Progedsa aparece inmediatamente como un ente tóxico que se aprovecha, primero, de la desesperación de parados y jóvenes sin experiencia, y, segundo, de la ingenuidad de muchas personas que reciben a estos comerciales en sus hogares. Hurgando un poco más descubrimos que este fenómeno tiene nombre genérico: falsos autónomos. El blog citapreviainem.es advierte sobre estos contratos mercantiles, en el que básicamente el trabajador es despojado de sus derechos como autónomo  a la vez que se desloma igual o más que un asalariado. El empleador no cotiza a la seguridad social, no hay vacaciones ni días libres, no existe un sueldo fijo y no hay ningún tipo de compensación por despido. Esta situación es ilegal y, sin embargo, anuncios como el que me llevó a BySunrise siguen apareciendo en portales de búsqueda de empleo. Y sabiendo la irregularidad de todo esto, ¿cómo es posible que haya gente que siga cayendo en esta trampa? ¿Cómo afecta a a las estadísticas de empleo? ¿Por qué este escándalo no salpica a las grandes multinacionales que están detrás de estos facinerosos?

No existen muchos datos objetivos o críticos sobre BySunrise fuera de los boletines oficiales y la propia página de Gas Natural Fenosa, así que me propuse investigar por mi cuenta. Finalmente encontré dos direcciones diferentes para su oficina central, ninguna dentro de la ciudad de Madrid. Esto me hizo sospechar que las personas de Cronos 10 podrían ser un grupo de timadores que actuaban bajo el nombre de la empresa real. De nuevo, menudo ingenuo. Tomé el cercanías hacia Alcalá de Henares, primera parada en el barrio de La Garena: en el número 5 de la Avenida de Juan Carlos I no aparece por ninguna parte el cartel de BySunrise o de Gas Natural, preguntando a una vecina supe que habían trasladado el negocio a otro local, esta vez en el centro de Alcalá. Un cartel en un escaparate confirma la segunda dirección: «Vía Complutense 42, posterior. Entrada por plaza Avenida Guadalajara 5». Se trata de una sucursal de atención al cliente donde se tramitan servicios de alta y de modificación de servicios. Entré e inmediatamente después de saludar una mujer de uniforme me pidió que cogiese número. Petición absurda si tenemos en cuenta que dentro no había más personas que yo mismo y los empleados. Me dirigí al escritorio de la misma mujer y le pregunté sobre la llamada que había recibido acerca de una entrevista de trabajo en Cronos… «Cronos 10», completó ella. Me confirmó que efectivamente la empresa buscaba comerciales y que no había razón para desconfiar. A la pregunta de por qué no figuraba BySunrise en la oferta, ella se encogió de hombros y no supo o no quiso responderme, simplemente insinuó que la razón era evidente. La verdad, muy a mi pesar, es que los timadores trabajan para la eléctrica, responsable directa de los beneficios de esta estafa. La única esperanza que me queda es que BySunrise no sea tan sectaria como la infame Progedsa.

Vienen a cuento las recientes declaraciones de Juan Rosell al respecto del futuro de la vida laboral en España, que básicamente vienen a decirnos que la precariedad es el bastión del progreso. Este discurso de superación diaria —que me recuerda al del capitalismo luterano— pierde bastante credibilidad si tenemos en cuenta el legado del que se beneficia el empresario. No digo que este hombre no haya dado un palo al agua en su vida, pero es obvio que por muchos riesgos que asuma siempre tendrá una red de seguridad en su familia. El ideal de este burgués de libro es que todo español sea un autónomo incansable que salta de encargo en encargo, hipotéticamente haciendo una fortuna en un ambiente de competitividad constante e impasible. Teniendo en cuenta la indefensión que hoy en día sufre la clase obrera en España, cuesta imaginar que este futuro ideal pueda existir en una sociedad donde corporaciones e incluso algunas PYMEs son capaces de engañar, estafar y desinformar con tal de rascar en busca de la mínima ganancia. El neoliberalista es una criatura amoral que solamente actúa por y para su propio beneficio, sin tener en cuenta la escasez de recursos o los desequilibrios sociales. Nos gusta pensar que estos gigantes acabarán por derrumbarse bajo su propio peso, pero esto es prácticamente una quimera si el colectivo social no se conciencia y actúa. Lo peor de todo es que muchas facetas de nuestro modo de vida alimentan este despropósito, la principal sería el conformismo seguida por ámbitos de consumo que perpetúan los comportamientos delictivos, inmorales y destructivos.

«Si no te gusta, es lo que hay» es un mantra que se repite mucho en las historias de fraude laboral. «Lo que hay» es el derivado de una gran falacia a la que uno se somete voluntariamente o a coacción de ciertos agentes. Dependemos tanto de nuestro bienestar que a la mínima señal de conflicto nos encogemos y nos retiram1os a nuestra madriguera. Si queremos cambiar pero no somos capaces de cuestionar el anterior aforismo, incluso podemos adoptar la postura filosófica del Sr. Rosell y pensar: si actúo hoy podría labrarme un futuro mejor para mí y mis conciudadanos. Los tiempos mejores para el trabajador no volverán por causa de una fuerza invisible y benévola. La fortuna, por consiguiente, hay que ganársela en otros frentes tan importantes como la economía. Implícate y toma las riendas de tu vida, porque la política rige todos los aspectos de tu vida y la de millones. Protesta, denuncia y desenmascara a los farsantes en el escenario de la res publica, porque solo si el público tiene conciencia de la injusticia entonces el problema se hace más real.

Se acercan las elecciones. Vosotros veréis si elegís al caos bueno, al caos neutral o al caos maligno.

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3 comentarios en “Radix malorum est cupiditas

  1. Dejame adivinar, por un lado no has trabajado ni un solo dia en tu vida, no? Porque la situacion que “denuncias” como fraude, ni lo parece ni lo es. Esa empresa, la cual desconozco completamente, no te ha ofrecido ni mas ni menos que un mero contrato mercantil, figura completamente legal por otro lado. No se donde demonios ves que esto sea un fraude porque la verdad es que no hay por donde cogerlo. Pero vamos, que si el hecho de ofecerte un trabajo de esta manera para ti es algo extraño, pues no te preocupes, que ya conseguiras sacarte unas oposiciones porque visto lo visto es lo que aparenta que aspiras…

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    1. Básicamente me estaban ofreciendo un contrato basura en el cual hay un alto riesgo de que yo saliese perdiendo. Si crees que una relación entre empresa y empleados debe ser así, te animo a que aceptes una de las tantas ofertas de “comercial” que se ven en webs como infojobs.net o infoempleo.com. Esta clase timos de se pueden denunciar y han sido denunciados tan pronto se desvela el carácter fraudulento de la subcontratada. Sí es cierto que hay que concederle el beneficio de la duda a Bysunrise porque realmente no investigué a fondo sus actividades de facto. Me guié por el instinto y eso no es muy científico; mea culpa. Sin embargo, en base a mi experiencia, puedo señalar y acusar a esas empresas sectarias que realmente se aprovechan de parados desesperados (caso de Progedsa).
      Para tu información, he trabajado de ilustrador, peón agrícola y de redactor y locutor en radio, además he colaborado en una excavación arqueológica recientemente. No sé si tú concibes estas actividades como trabajos, al igual que no sé qué imagen tienes de los funcionarios. Me encantaría saber qué es un trabajo real y decente para ti, en serio.
      Finalmente, si esta actitud agresiva es la que siempre adoptas ante desconocidos y opiniones discordantes, te deseo la mejor de las suertes en la vida. La verdad es que es bastante desagradable descubrir que el primer comentario que escriben en mi blog es un párrafo lleno de bilis. Oh well. El internet es así.

      Hala. Chao.

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    2. Es fácil entender ese tipo de contrato como un fraude, siempre y cuando tomemos como definición de este concepto no la figura legal, sino la primera que recoge la RAE: “Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”. Es un fraude a los trabajadores porque se permite que ellos asuman como autónomos toda la responsabilidad de una actividad que no es suya, porque es siempre una única empresa y un solo pagador quien les retribuye su actividad; en definitiva, porque lo único que los diferencia de un trabajador en plantilla es que la empresa ha decidido poner otra cosa en un papel, que además les permite despojarlos de ciertos derechos, como el salario mínimo o los días de vacaciones. La verdad y la recititud, en casos como estos, ni están ni se les espera.

      Sí, es un tipo de contrato legal, pero legal no siempre es sinónimo de justo. Si esto fuera un país serio, debería perseguirse a las empresas que presentan este tipo de comportamiento reprobable. Reprobable desde el punto de vista legal, por tener a trabajadores como autónomos solo para ahorrarse dinero y responsabilidades, y desde el punto de vista ético, ya que se aprovechan de que muchos de estos trabajdores se hallan en una agravada situación de vulnerabilidad por culpa del contexto económico de crisis.

      Me hace gracia también cómo termina el comentario, con una frase que desprecia a los funcionarios, como si fueran el escalafón más bajo de la sociedad, como si aspirar a serlo fuese algo denigrante. ¿Es esto un intento de algún responsable de la compañía por lavar su imagen? ¿O un empresario resentido atacando a los únicos trabajadores cuya situación legal no permite que sean despojados alegremente y sin consecuencias de sus derechos? ¿Quizá sea complejo de inferioridad por no haber conseguido sacarse unas oposiciones?

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